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jueves, 12 de febrero de 2009

La Osita y El Gorila (Cuento)



Una noche La Osita recibió una llamada a su celular. Era El Gorila al otro lado del bosque quien llamaba para saludar. La Osita conoció al Gorila hace unos meses atrás, pensó que por ser un animal educado podría ser un buen amigo pero de animal… se quedó. La Osita piensa que la amistad es muy linda, se pueden compartir muchos momentos como ir al cine, comer juntos, tomar unos tequilas, café… mucho más y hasta los momentos de tristeza esa es la amistad. Esa noche se grabó un mensaje accidentalmente en su celular. La Osita escuchó atentamente lo que decía El Gorila y no le gustó, pero pensó que eso no era tan importante y simplemente borró su nombre del Sony Ericsson. El Gorila musitó: - ¡esa maje tiene una casa… vieras! Como si tener dinero en el banco o no tenerlo hace mejor a quienes habitan el planeta tierra pensó La Osita. Pero La Osita se equivocó, al creer que era alguien desinteresado y que podría invitarlo a su casita, alguien que no vería lo material y que simplemente podría compartir una linda amistad. La Osita recordó a todos sus amigos, aquellos de muchos años atrás. Al día siguiente les llamó y les recordó lo mucho que los apreciaba y que además jamás intentaron robarle un beso como lo intentó El Gorila torpe de la llamada anterior.


Nilsa Flores.

La Lagartija y La Osita
(Cuento)



Un domingo bajo un sol radiante salió a pasear la osita con su vestidito de misa, una sombrilla, zapatos y cartera del mismo color. Ella con una sonrisa de recreo se sentó a esperar el almuerzo de la Señora Elefante. De repente apareció La Lagartija con su voz “conquistadora”… según él, a decirle cosas bonitas al oído. La Osita le respondió secamente - ¡Cuidado Lagartija soy una Osa enamorada! Muy necio La Lagartija continuó diciendo con música en su voz - Eres muy bonita, cualquier hombre como yo se sentiría muy contento por estar a tu lado… bla, bla, bla, continuaban saliendo las palabras de aquella Lagartija mentiroso, pícaro y según él conquistador de un corazón enamorado y entregado a su Osito. - ¡Lagartija! Podemos ser amigos pero NUNCA algo más pues aunque no conociera al dueño de mis sueños, tú no me gustas ¡entendiste! Además no somos de la misma especie… ¿no te has visto en el espejo?, eres una Lagartija y yo una Osita. La Lagartija se fue enojado sin despedirse de ella. La Señora Elefante fue testigo de lo ocurrido, y aplaudió porque ella es muy amiga del Oso novio de la Osita. Con lujo de detalles le contaría al día siguiente a su amigo el Oso, como su Osita se comporta cuando él esta de viaje.


Nilsa Flores.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Especialmente para mí amigo Fernando C.


La conejita y el tigre
(Cuento)


Se encontraba el tigre y como todo felino esperaba pacientemente a su presa, una conejita de uñas bien cuidadas. La conejita saltaba alegremente por los caminos del bosque, rodeado de inmensos arboles, se respiraba aire con olor a flores, el río con sus aguas claras y hasta los peces se podían observar, la naturaleza era espesa y se podía apreciar los vivos colores multicolores en verdes por aquellos extensos pastos donde los animales salían a buscar alimento, las aves enamoradas danzaban por los aires y el sol brillaba con una gran sonrisa ese día.
Aquel tigre conquistador escondido detrás de unas enormes piedras, esperaba a la conejita para devorarla pero en un mal movimiento se escuchó el crujir de unas ramas. La conejita se detuvo súbitamente y preguntó: ¿Quién está aquí? Solo el aire respondió como en las películas de vaqueros a la espera de una escena emocionante. La conejita aunque de apariencia tranquila era bastante rápida y en los momentos de acción rápida ni la colita le veían. El tigre con su vista fija y la conejita lista para salir corriendo y saltar lo más alto posible… Zas de un salto el tigre llega inútilmente hacia donde se encontraba la conejita, pues ella rápidamente se libró de las garras del ansioso tigre. La conejita de uñas bien cuidadas llegó hasta su hermosa casa, mientras el tigre se quedó con las ganas de comerse a la hermosa conejita.



Nilsa Flores.

martes, 18 de noviembre de 2008


(Cuento)
Así eres, así te quiero


El oso trabajador todas las mañanas muy temprano sale a su trabajo, se levantaba muy contento y con una sonrisa dibujada en su rostro abrasa a la osita más linda del bosque. Después de unos besitos con sabor a miel, ella se va a la cocina y enciende el fogón para prepararle unos deliciosos panqueques y con mucha miel, no falta la leche fresca, café calientito, una mesa limpia para que el oso de la casa desayune y se valla muy contento a trabajar. Al salir de la ducha, su ropa esta sobre la cama, los zapatos bien lustrados, la corbata combina perfectamente con todo el conjunto. Al bajar el oso del segundo piso la osita terminaba de meter un pastel en el horno que será el postre para el almuerzo. Él siempre se pregunta ¿Cómo tiene tiempo para todo? Luego de desayunar se sienta en el sofá para ponerse bien los zapatos de charol que compró en Carrion con un valor alto porque son finos pero olvidó el precio ya que los hace chancletas, se para en ellos de tal forma que ya están aplastados de la parte de atrás. La osita dirige su mirada hacia aquellos infortunados zapatos, se pone la mano sobre la boca y lanza una pequeña sonrisa jijiji se abrazan y se dan un tierno besito de “hasta pronto”. Y como ella conoce a su osito trabajador dice en su mente: Mi osito es tan lindo aunque algo desordenado, iré a recoger las toallas que dejo en el suelo después de su baño ahhh así eres, así te quiero osito.


Nilsa Flores.