
Terremotitos
Mi vientre crecía y crecía…
Las personas veían mi rostro color rosadito,
pues reflejaba la inmensa alegría a las espera.
Conocer sus rostros.
Acariciarlos toditos.
Cuidar de ellos y hacerlos feliz.
La primera vez que los cargue en mis brazos,
al recuerdo como si fuese ayer.
El olor de bebe envuelve todo el ambiente.
Sus manos tan pequeñitas.
Dependen tanto de mí.
Sus cuerpos tan frágiles.
Ahora están tan grandes.
Ya no son aquellos bebes.
Igual dependen de mí.
Son unos terremotitos…
Gracias Dios por hacerme tan feliz.
Para mis hijos.
Nilsa Flores.
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