
Debo decirte que soy fiel en mis sueños. Tu siempre te cruzas en mi mente y aunque parezca mentira te presentas por la mañana, tarde y antes de ir a dormir. Es importante reflexionar sobre todos los movimientos que hagamos durante el día. Yo no podría estar tan cerca de ti porque ambos somos personas ocupadas y si fuera así, yo necesito respirar como tú también lejos de ojos que estudian cada movimiento del otro. En días tranquilos recuerdo tu mirada. En días de mucho viento, te cruzas en mi mente sin interrumpir lo que yo estoy haciendo. ¿Por qué te pienso tanto? Será que estoy enamorada!! Te diré esto. Eres extraordinario. Después de conocer tus ojos y estudiar cada centímetro de tu piel, lo que más me impresiono es el amor a Dios en tu corazón. Yo soy una mujer que busca la paz espiritual. Prometo amarte sin condiciones, sin miedos. Yo te quiero porque eres mi compañero, y también me estimo. Igual que tú amo a Dios y siempre está presente en los movimientos importantes de mi vida cotidiana. En todo este tiempo de conocerte he utilizado la energía que mueve al mundo… aquella energía donde el color de piel, el idioma, las razas, estaturas, tipos de cabello, etc. Siempre será igual. ¿Quieres saber cuál es? La energía del AMOR. Pequeñita palabra de cuatro letras. Aunque tan fuerte como el mar, el viento, el fuego… desde aquella tarde de septiembre, cuando nuestros ojos se miraron por primera vez, supe que eras el ideal, desde ese momento escucho a mi corazón…
Nilsa Flores.
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