domingo, 18 de enero de 2009


Un día después de mucho trabajo

(Cuento)


El osito llegaba de su trabajo, muy contento y desesperado por ver con ojos de enamorado a su osita y dejarle un beso lleno de ternura sobre su mejilla. Ella se encontraba sentada sobre el sillón de cuero, suave, fresco, y que se encuentra en el balcón. Lugar favorito de los osos para poder ver la noche caer, abrazados bajo la luna, donde el ruido de la gente se esconde entre las sombras. Ella lo esperaba tibia, su piel olía a jazmín, lucía un vestido alegre que se movía al paso del contorno de sus caderas, con su cabello suelto con aroma agradable, ella lo esperaba con una sonrisa amorosa. Al pasar el osito por la puerta de madera, ambos a la luz de la luna se vieron a los ojos, como si nuevamente Cupido haya lanzado la flecha del amor. Lanzándola para realizar lo que tanto le gusta hacer, unir para siempre a dos enamorados. La osita se puso de pie, él se acercó y los dos se unieron en un abrazo largo, lleno de amor, calientito. No pronunciaron palabras, solo se sintieron unidos en ese abrazo mágico y limpio.


Nilsa Flores.

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